Desde una cama de hospital en Jerusalén Este, a la espera de una operación para extirparle un tumor canceroso, Khalil Abu Yahia, un joven de Gaza, reflexiona sobre la libertad, la pertenencia y el anhelo de vivir en una tierra que su familia se vio obligada a abandonar en 1948. En contados momentos, logra recorrer lugares que solo conocía por las historias que le contaban, y experimenta, aunque sea brevemente, la cercanía a una patria que había estado fuera de su alcance toda su vida. La película sigue su recorrido entre el testimonio personal y la historia colectiva, en su búsqueda de un vínculo con el lugar, con la memoria y con un futuro construido sobre la esperanza.
La película entrelaza las heridas del pasado con la realidad del genocidio israelí en curso, en el que Khalil fue asesinado junto a su esposa y sus hijas. Frente a la indiferencia del mundo, lo que queda es el testimonio de un hombre que quiso dejar de ser un huésped de paso en su propia tierra, y simplemente vivir en ella con libertad, justicia e igualdad.